Embarazo

Guía del primer trimestre del embarazo

Guía del primer trimestre: cambios físicos y emocionales, chequeos médicos esenciales y recomendaciones científicas para un embarazo saludable.

Revisado por: Equipo editorial de Whispie Investigación de crianza basada en evidencia

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Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a tu pediatra sobre tu hijo.

Fuentes: OMS, CDC, AAP y NHS. Las recomendaciones varían según el país — para España, consulta la SEGO.

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¿Qué es el primer trimestre?

Cuando un test de embarazo da positivo —normalmente hacia la semana 4 o 5— ya has recorrido una cuarta parte del primer trimestre. El embarazo se cuenta desde el primer día de la última regla, que es la convención clínica, así que la semana 1 empieza antes de la concepción. El primer trimestre va desde esa fecha hasta el final de la semana 13, y la ovulación —el momento en que la concepción es posible— ocurre hacia el día 14 de un ciclo habitual.

Ningún periodo del embarazo es tan denso en lo biológico. Todos los grandes sistemas de órganos —corazón, cerebro, columna, extremidades, riñones, aparato digestivo— se forman en estas trece semanas. Esa organogénesis está prácticamente completa en la semana 10. A partir de ahí el embrión pasa a llamarse feto, y entre las semanas 11 y 13 empieza a parecerse al bebé que será. Al terminar el trimestre mide unos 7 u 8 cm y pesa alrededor de 23 gramos.

Es también el trimestre con los síntomas más intensos y con el mayor riesgo estadístico de pérdida. Entender qué está pasando biológicamente —y qué está y qué no está en tus manos— es lo más útil que se puede hacer en estas semanas.

El desarrollo semana a semana

El ritmo de cambio es extraordinario. Esto es lo que ocurre dentro del útero, semana a semana.

Síntomas frecuentes y por qué aparecen

Los síntomas del primer trimestre vienen sobre todo de la subida rápida de hCG y progesterona. La mayoría alcanza su punto máximo entre las semanas 6 y 10 y afloja cuando la placenta asume la producción hormonal en el segundo trimestre.

Alimentación en el primer trimestre

Las necesidades calóricas suben poco en el primer trimestre: unas 0 a 100 kcal al día, frente a unas 340 en el segundo y 450 en el tercero. Lo que importa es la calidad de esas calorías y cubrir bien los micronutrientes clave.

Ácido fólico

El nutriente más determinante del inicio. La recomendación es de 400 microgramos diarios, empezando al menos un mes antes de la concepción y manteniéndolos durante el primer trimestre. Las mujeres con un embarazo previo afectado por un defecto del tubo neural reciben 4 mg diarios. El folato de la dieta está en las verduras de hoja, las legumbres y los cítricos. El tubo neural se cierra el día 28 tras la concepción, antes de que la mayoría sepa que está embarazada: por eso la cobertura previa no es opcional.

Yodo

En España se recomienda un suplemento de 200 microgramos de yodo al día durante el embarazo y la lactancia, además de usar sal yodada. El yodo es imprescindible para la síntesis de hormonas tiroideas y para el desarrollo neurológico del feto, y las necesidades aumentan claramente en el embarazo.

Hierro

El volumen de sangre aumenta cerca de un 50 %. Las necesidades pasan a 27 mg diarios. El hierro se absorbe mejor con vitamina C y peor junto al calcio, el café o el té; reparte las tomas en consecuencia. La anemia ferropénica es la carencia nutricional más común del embarazo en todo el mundo, y el hemograma del primer trimestre la detecta.

Vitamina D y calcio

Las referencias europeas sitúan la ingesta adecuada de vitamina D del adulto en 15 microgramos diarios, y muchos profesionales recomiendan más en caso de déficit, poca exposición solar o piel más pigmentada. El calcio, unos 1.000 mg al día, se cubre mejor por dieta: lácteos, bebidas vegetales enriquecidas, verduras de hoja, almendras. Separa el calcio del hierro, compiten por absorberse.

DHA y omega-3

El ácido docosahexaenoico es clave para el desarrollo del cerebro y la retina. Se recomiendan 200–250 mg diarios, alcanzables con una o dos raciones semanales de pescado azul de bajo mercurio (salmón, sardina, caballa) o con un suplemento.

Qué evitar

Productos animales crudos o poco hechos, por listeria y toxoplasmosis: carne cruda o poco cocinada, embutidos curados como jamón o chorizo si no se han congelado antes o calentado, quesos de leche cruda y de corteza enmohecida, pescado crudo, ahumados y marisco crudo. Lava bien frutas, verduras y hierbas; si no tienes inmunidad frente a la toxoplasmosis, evita también el contacto con la arena del gato y usa guantes en el jardín. Evita los pescados grandes con más mercurio (pez espada, emperador, tiburón, atún rojo) y los suplementos con retinol en dosis altas, que es teratogénico. La cafeína debe quedar por debajo de 200 mg al día, unos dos cafés. Para el alcohol no existe una cantidad segura: cero durante todo el embarazo.

Ejercicio en el primer trimestre

En embarazos sin complicaciones, moverse en el primer trimestre no solo es seguro: es recomendable. El objetivo es de al menos 150 minutos de actividad moderada por semana, repartidos en la mayoría de los días, la misma recomendación que para la población general.

El ejercicio regular durante el embarazo se asocia a menos diabetes gestacional, menos hipertensión del embarazo, menos aumento excesivo de peso, menos preeclampsia y menos cesáreas. También alivia el dolor de espalda, mejora el ánimo y facilita la recuperación posparto.

Actividades adecuadas: caminar, nadar, aquagym, bicicleta estática, aeróbico de bajo impacto, yoga prenatal, pilates prenatal, fuerza ligera con adaptaciones, bailar. Si ya entrenabas antes, en general puedes seguir con ajustes.

Qué evitar: deportes de contacto, por el riesgo de traumatismo abdominal; actividades con riesgo de caída (esquí, equitación, bicicleta de montaña, gimnasia); buceo con botella, por el riesgo de descompresión para el feto; esfuerzo por encima de 2.500 metros sin aclimatación; y yoga en sala caliente, sauna o jacuzzi, porque una temperatura corporal por encima de 39 °C se asocia con defectos del tubo neural en el primer trimestre.

Para y consulta si aparece: sangrado vaginal o pérdida de líquido, dolor en el pecho o palpitaciones, falta de aire desproporcionada al esfuerzo, dolor de cabeza intenso o alteraciones de la visión, hinchazón o dolor en la pantorrilla, mareo o sensación de desmayo.

Las náuseas y el cansancio son obstáculos reales. Si no puedes con un ejercicio intenso, los paseos cortos también suman a esos 150 minutos y aportan beneficio medible. Este no es el momento de buscar marcas personales.

Seguimiento y pruebas del primer trimestre

El primer trimestre concentra las pruebas. Saber para qué sirve cada una reduce la angustia y ayuda a decidir sobre los siguientes pasos. El control del embarazo se recoge en la cartilla o documento de salud de la embarazada, y los protocolos concretos varían algo según la comunidad autónoma.

Primera visita (semanas 8–10)

Es la consulta más completa de todo el embarazo. Incluye: confirmación del embarazo y fecha probable de parto, grupo sanguíneo y Rh con test de Coombs indirecto (si eres Rh negativa necesitarás profilaxis anti-D más adelante), hemograma, serologías de rubéola, sífilis, hepatitis B y VIH, serología de toxoplasmosis, urocultivo para descartar bacteriuria asintomática —causa frecuente de parto prematuro—, glucemia, tensión arterial y peso. Si no estás inmunizada frente a la toxoplasmosis, la serología se repetirá a lo largo del embarazo.

Ecografía del primer trimestre (semanas 11 a 13+6)

Data el embarazo con precisión, comprueba que es intrauterino y evolutivo, cuenta los embriones y mide la translucencia nucal, el espacio de líquido en la nuca del feto. Una translucencia aumentada se asocia a más riesgo de alteraciones cromosómicas (trisomías 21, 18 y 13) y de algunas cardiopatías. Por sí sola detecta en torno al 64–70 % de los casos de síndrome de Down.

Cribado combinado del primer trimestre

La translucencia nucal junto con la β-hCG libre y la PAPP-A en sangre da un riesgo numérico, del tipo 1 entre 250. Así la detección sube al 85–90 % con alrededor de un 5 % de falsos positivos. Es un cribado, no un diagnóstico: un riesgo alto significa mayor probabilidad, no certeza, y sirve para decidir el paso siguiente.

Test de ADN fetal en sangre materna (desde la semana 10)

Analiza fragmentos de ADN fetal circulante y detecta más del 99 % de las trisomías 21, con cerca de un 0,1 % de falsos positivos. En la sanidad pública española se ofrece habitualmente como cribado contingente, es decir, a las gestantes con riesgo intermedio en el cribado combinado; la disponibilidad concreta depende de cada comunidad autónoma. Sigue siendo un cribado: un resultado positivo debe confirmarse con cariotipo antes de tomar ninguna decisión.

Biopsia corial (semanas 11 a 14)

Prueba diagnóstica que da un resultado cromosómico definitivo. Se toma una muestra pequeña de placenta con aguja, guiada por ecografía, por vía abdominal o cervical. El riesgo de pérdida asociado al procedimiento es de alrededor del 0,5–1 %. Se ofrece cuando el cribado sale de alto riesgo o hay una enfermedad genética conocida en la familia.

Ecografía precoz (semanas 6–8, si procede)

No es rutinaria, pero se ofrece si hay sangrado, dolor, antecedente de aborto o de embarazo ectópico, o si el embarazo es por fecundación in vitro. Confirma que el embarazo está dentro del útero, busca la actividad cardíaca (visible desde la semana 6) y precisa la edad gestacional.

Aborto espontáneo: cifras, causas y contexto

El aborto espontáneo es la complicación más frecuente del embarazo temprano y también una de las más solitarias, en parte porque la costumbre de no contarlo antes de las 12 semanas hace que las pérdidas ocurran en silencio. Tener cifras reales ayuda a ajustar expectativas y a desactivar la culpa que muchas mujeres sienten después.

La mayoría de los abortos son hechos aislados seguidos de embarazos que llegan a término. Tras un aborto, el pronóstico es el mismo que para quien nunca ha tenido ninguno. Tras dos pérdidas consecutivas, la probabilidad de que el siguiente embarazo salga adelante sigue siendo de alrededor del 75 %.

Medicamentos, sustancias y riesgo teratógeno

El primer trimestre, y sobre todo las semanas 3 a 10 mientras se forman los órganos, es la ventana de mayor sensibilidad a las sustancias teratógenas. Es también el periodo en el que se producen la mayoría de las exposiciones antes de saber que hay embarazo.

Alcohol: no se ha establecido ninguna cantidad segura en ninguna etapa. Los trastornos del espectro alcohólico fetal son la primera causa evitable de discapacidad intelectual. La exposición en el primer trimestre, durante la formación de los órganos, se asocia especialmente a malformaciones.

Tabaco: se asocia a aborto, embarazo ectópico, placenta previa, desprendimiento de placenta, parto prematuro, bajo peso al nacer y muerte súbita del lactante. Dejarlo en cualquier momento reduce el riesgo; dejarlo en el primer trimestre es lo que más aporta.

Cannabis: se asocia a menor peso al nacer y a parto prematuro. No hay cantidad segura establecida; se aconseja evitarlo por completo durante el embarazo y la lactancia.

Medicamentos con y sin receta: muchos son seguros, otros no. Consulta siempre antes de empezar, dejar o mantener cualquier tratamiento, incluidos los analgésicos habituales. El ibuprofeno y el ácido acetilsalicílico están contraindicados a partir de la semana 20 y se evitan en el primer trimestre; el paracetamol es la primera opción, a la dosis eficaz más baja y el menor tiempo posible.

Retinoides: los retinoides orales como la isotretinoína, usada para el acné, son muy teratógenos y están absolutamente contraindicados. Las cremas con retinoides deben suspenderse; la absorción es baja, pero conviene la prudencia.

Salud mental en el primer trimestre

La ansiedad y la depresión durante el embarazo están muy infradiagnosticadas. Se estima que entre el 15 y el 20 % de las embarazadas atraviesa una ansiedad o una depresión clínicamente significativa, y el primer trimestre pesa especialmente. Las hormonas influyen, pero también la incertidumbre real de estas semanas: muchas mujeres son muy conscientes del riesgo de aborto justo cuando sienten que no pueden contárselo a nadie.

Es frecuente la ansiedad por la salud, sobre todo alrededor del aborto y de las anomalías fetales; la ambivalencia ante el embarazo (normal, y sin relación con cómo será la maternidad); el duelo si hubo una pérdida previa; y la tensión de pareja cuando lo que implica ser madres y padres se vuelve concreto.

Si notas ánimo bajo persistente, preocupación constante, crisis de pánico, pensamientos intrusivos, dificultad para funcionar o ideas de hacerte daño, háblalo con tu matrona o con tu ginecóloga. La terapia cognitivo-conductual, las intervenciones basadas en la atención plena y algunos medicamentos son compatibles con el embarazo. Sin tratar, estos problemas aumentan el riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y dificultades psíquicas en el posparto.

Claves prácticas para el primer trimestre

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los síntomas más comunes en el primer trimestre?

Las náuseas y vómitos (náuseas matutinas), la fatiga, la sensibilidad en los senos, la micción frecuente y los cambios de humor son los síntomas más comunes en el primer trimestre. La mayoría de las mujeres notan estos síntomas entre las semanas 5 y 8.

¿Cuándo debe realizarse la primera visita prenatal?

Programa tu primera visita prenatal alrededor de las 8-10 semanas o tan pronto como confirmes el embarazo. Los análisis de sangre tempranos ayudan a identificar factores de riesgo y confirman los niveles de nutrientes importantes.

¿Cuánto ácido fólico necesito en el primer trimestre?

Se recomiendan 400-600 microgramos diarios, idealmente comenzando antes del embarazo. El ácido fólico reduce significativamente el riesgo de defectos del tubo neural y debe tomarse hasta el final del primer trimestre.

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