Embarazo
Preguntas frecuentes sobre el embarazo
Respuestas a preguntas comunes sobre el embarazo: síntomas, estilo de vida, seguridad y orientación basada en evidencia para futuros padres.
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Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a tu pediatra sobre tu hijo.
Fuentes: OMS, CDC, AAP y NHS. Las recomendaciones varían según el país — para España, consulta la SEGO.
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Principio del embarazo: qué esperar entre las semanas 4 y 12
El primer trimestre concentra más cambios fisiológicos que ninguna otra etapa del embarazo, y sin embargo por fuera puede que no se note nada. A los pocos días de la implantación, la hCG se duplica cada 48 a 72 horas, la progesterona mantiene el útero en reposo y los estrógenos disparan el crecimiento del tejido mamario y del riego sanguíneo uterino. Esos picos hormonales, y no el estrés ni la imaginación, provocan los síntomas que hacen que las primeras semanas se hagan cuesta arriba.
La falta de la regla sigue siendo el indicio precoz más fiable. Los test de farmacia miden la hCG en orina y, en la mayoría de las marcas, son fiables desde el primer día de retraso; los llamados test precoces detectan la hormona cinco o seis días antes. Ante un resultado positivo, pide cita con tu médico de familia o con la matrona del centro de salud: la primera visita del control del embarazo conviene que sea antes de la semana 10. En esa consulta se abre tu historia obstétrica y se te entrega la cartilla de salud de la embarazada, donde quedarán registradas todas las analíticas, ecografías y visitas, y que debes llevar a cada cita y al hospital.
A partir de ahí el seguimiento suele ser mensual hasta la semana 36 y cada una o dos semanas hasta el parto, alternando matrona y obstetra, con tres ecografías de referencia. Conviene saber que la organización concreta del control prenatal depende de cada comunidad autónoma: el número de visitas, quién realiza cada ecografía o cómo se cita el cribado pueden variar. Los plazos clínicos, en cambio, son los mismos en todo el país.
Lo más habitual en el primer trimestre:
- Náuseas y vómitos: afectan al 70-80 % de las embarazadas; el pico llega hacia las semanas 8 a 10 y suele mejorar en la semana 14.
- Pechos tensos y sensibles: uno de los primeros signos, a menudo varios días antes de la falta.
- Cansancio: un agotamiento profundo que no se arregla durmiendo más, por el ascenso de la progesterona y el trabajo metabólico que supone formar la placenta.
- Ganas frecuentes de orinar: empiezan antes de lo que casi nadie espera, porque la hCG aumenta el flujo renal mucho antes de que el útero comprima la vejiga.
- Manchado leve: el sangrado de implantación, entre 6 y 12 días después de la concepción, es frecuente e inofensivo. Cualquier sangrado más abundante obliga a consultar el mismo día.
- Cambios de humor: los estrógenos y la progesterona actúan sobre los neurotransmisores. La labilidad emocional, la ansiedad y una sensibilidad mayor son esperables y no indican ningún trastorno psiquiátrico.
El primer trimestre es también el periodo de mayor riesgo de aborto. Alrededor del 10-15 % de los embarazos confirmados se interrumpen antes de la semana 12, en su mayoría por alteraciones cromosómicas del embrión que nadie podría haber evitado. Ese riesgo baja de forma clara en cuanto se detecta latido, entre las semanas 8 y 10.
Un apunte laboral: si tu puesto implica riesgos, turnos de noche o esfuerzo físico, existe la prestación por riesgo durante el embarazo, que se gestiona a través de la mutua o del servicio de prevención de tu empresa cuando no es posible adaptar o cambiar el puesto.
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Alimentación y suplementos: lo que de verdad necesitas
Busca qué comer en el embarazo y encontrarás consejos contradictorios suficientes para no atreverte a abrir la nevera. Si se retira el ruido, las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, de la AESAN y de la Organización Mundial de la Salud coinciden: dieta variada y basada en alimentos poco procesados, unos pocos suplementos concretos y la evitación de una lista corta de alimentos que suponen un riesgo real de infección para el feto.
Calorías por trimestre: comer por dos es un mito. En el primer trimestre no hacen falta calorías extra; en el segundo, unas 300 más al día; en el tercero, entre 450 y 500. La calidad importa mucho más que la cantidad.
Los nutrientes que cuentan:
- Ácido fólico (400 µg al día): reduce hasta un 70 % el riesgo de defectos del tubo neural, como la espina bífida. Lo ideal es empezar al menos un mes antes de la concepción y mantenerlo hasta la semana 12.
- Yodo (200 µg al día): en España se recomienda un suplemento de yoduro potásico durante todo el embarazo y la lactancia, además de usar sal yodada en casa. El yodo es imprescindible para la tiroides del bebé y el desarrollo de su cerebro, y la dieta media no siempre lo cubre. Si tienes una enfermedad tiroidea conocida, consulta la dosis antes de empezar.
- Hierro (unos 27 mg al día): el volumen de sangre aumenta entre un 40 y un 50 %, y la anemia ferropénica es la carencia nutricional más frecuente del embarazo. En España no se suplementa de forma automática, sino según la analítica. Toma el hierro con algo rico en vitamina C y nunca junto con lácteos, café o calcio.
- Calcio (1.000 mg al día): construye el esqueleto del bebé y, si la dieta no llega, el feto lo tomará de tus huesos. Lácteos, bebidas vegetales enriquecidas, verduras de hoja verde y almendras cubren bien el objetivo.
- Vitamina D (600 a 2.000 UI al día): el déficit es muy común, incluso con sol abundante, y se asocia a diabetes gestacional, preeclampsia y bajo peso al nacer. Muchos profesionales prefieren medir el nivel y ajustar el suplemento al resultado.
- DHA (200 a 300 mg al día): un ácido graso omega-3 clave para el cerebro y la retina del bebé. Está en el pescado azul; el DHA de microalgas es una alternativa segura si no comes pescado.
Alimentos que conviene evitar: carne, aves, huevo y pescado crudos o poco hechos; leche cruda y quesos frescos o de pasta blanda no pasteurizados, y la corteza de los quesos en general; brotes crudos; patés y productos refrigerados de charcutería salvo que se calienten hasta que humeen; y alcohol, que no tiene ninguna cantidad segura conocida. Limita la cafeína a menos de 200 mg diarios y lava a fondo la fruta y la verdura.
Dos avisos muy nuestros. El primero, el anisakis: el pescado que vayas a comer crudo, marinado, en salazón, ahumado o en vinagre debe congelarse antes a -20 °C durante al menos cinco días, y en el embarazo lo más prudente es tomarlo siempre bien cocinado. El segundo, el jamón y los embutidos curados: por el riesgo de toxoplasmosis, si no tienes inmunidad conocida, consúmelos solo tras congelarlos a -20 °C durante un par de días o bien cocinados. Sobre el mercurio, la AESAN recomienda que las embarazadas eviten por completo pez espada o emperador, atún rojo, tiburón (cazón, marrajo, tintorera) y lucio; el resto de pescados, incluido el atún en conserva, se pueden tomar con normalidad. Completa la prevención de la toxoplasmosis lavando bien las verduras, usando guantes para la jardinería y delegando, si puedes, la limpieza del arenero del gato.
Ejercicio en el embarazo: beneficios, pautas y límites
Moverse durante un embarazo sin complicaciones no solo es seguro: es claramente beneficioso. La recomendación es de 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, el mismo objetivo que para la población adulta general. El ejercicio regular reduce hasta un 28 % el riesgo de diabetes gestacional, baja el riesgo de preeclampsia, contiene el aumento excesivo de peso, mejora el ánimo y el sueño, y se asocia a una fase activa del parto más corta.
Actividades seguras en los tres trimestres:
- Caminar a buen ritmo: lo más accesible y lo mejor estudiado
- Natación y aquagym: sin impacto articular y muy cómodas según aumenta el peso
- Bicicleta estática: elimina el riesgo de caída de la bicicleta de carretera
- Yoga prenatal y pilates: trabajan el centro del cuerpo, la flexibilidad y la respiración
- Clases de bajo impacto y gimnasia suave
- Trabajo de fuerza con cargas moderadas: seguro con buena técnica y sin bloquear la respiración
Lo que conviene dejar: deportes de contacto con riesgo de golpe en el abdomen (boxeo, artes marciales, fútbol, baloncesto a partir del segundo trimestre); actividades con riesgo de caída (esquí, equitación, escalada, gimnasia deportiva); buceo con botella, por el riesgo de enfermedad descompresiva para el feto; ejercicio con calor y humedad altos, sauna prolongada y yoga en sala caliente, porque una temperatura corporal central por encima de 38,9 °C se asocia a defectos del tubo neural; y, a partir de la semana 20, los ejercicios tumbada boca arriba, que comprimen la vena cava inferior y pueden reducir el gasto cardiaco.
Para y consulta si aparece: dolor torácico, falta de aire antes incluso del esfuerzo, mareo o sensación de desmayo, dolor de cabeza, dolor o hinchazón en la pantorrilla, sangrado vaginal, contracciones regulares o pérdida de líquido.
Con placenta previa después de la semana 26, amenaza de parto prematuro, rotura de membranas, preeclampsia o anemia grave, tu equipo te indicará una actividad adaptada o reposo relativo. Comenta tus planes deportivos en la primera visita: la matrona puede ajustarlos a tu forma física y a tu trabajo.
Aumento de peso: lo que dice la evidencia
Las pautas de ganancia de peso se apoyan en décadas de investigación que relacionan tanto el aumento insuficiente como el excesivo con peores resultados para la madre y para el bebé. Los rangos más utilizados, también en las consultas españolas, proceden del Institute of Medicine y dependen del índice de masa corporal previo al embarazo.
- Bajo peso (IMC menor de 18,5): 12,5 a 18 kg
- Normopeso (IMC 18,5 a 24,9): 11,5 a 16 kg
- Sobrepeso (IMC 25 a 29,9): 7 a 11,5 kg
- Obesidad (IMC 30 o más): 5 a 9 kg
- Embarazo gemelar con IMC normal: 17 a 25 kg
La ganancia no es lineal. En el primer trimestre la mayoría solo aumenta entre 0,5 y 2 kg, y quedarse igual o perder algo por las náuseas no es preocupante. En el segundo y el tercero se ganan alrededor de 350 a 500 g por semana con un IMC normal. Por encima de estos rangos aumentan la diabetes gestacional, la preeclampsia, los bebés grandes para su edad gestacional, las cesáreas y la dificultad para recuperar el peso; por debajo, los bebés pequeños para su edad gestacional y el parto prematuro. Tu peso se anota en cada visita en la cartilla: lo que importa es la curva de varios meses, no el número de un día concreto.
¿Dónde va ese peso? En una ganancia de unos 13,5 kg: alrededor de 3,4 kg son el bebé; 0,7 kg la placenta; 0,9 kg el líquido amniótico; 0,9 kg el crecimiento del útero; 0,9 kg el tejido mamario; 1,8 kg el aumento del volumen sanguíneo; 1,8 kg el líquido retenido en los tejidos; y unos 3,2 kg las reservas de grasa que el cuerpo guarda para el posparto y la lactancia.
Pruebas prenatales: qué mide realmente cada una
Las pruebas del embarazo se dividen en dos grupos: las de cribado, que estiman un riesgo estadístico sin dar un diagnóstico, y las diagnósticas, que dan una respuesta definitiva pero conllevan un pequeño riesgo derivado del procedimiento. Entender esa diferencia evita muchas noches en vela ante un resultado de cribado.
Ecografía y cribado combinado del primer trimestre (semanas 11 a 13+6): la medida de la translucencia nucal se combina con la PAPP-A y la fracción libre de beta-hCG en sangre para calcular un riesgo individual de trisomía 21, 18 y 13. Esta ecografía también data el embarazo y fija la fecha probable de parto. La tasa de detección ronda el 80-90 % con un 5 % de falsos positivos.
ADN fetal en sangre materna o NIPT (desde la semana 10): analiza fragmentos de ADN del feto que circulan en tu sangre. Para la trisomía 21 la sensibilidad supera el 99 % con menos de un 0,1 % de falsos positivos. En el sistema público español se emplea sobre todo como cribado contingente: se ofrece cuando el cribado combinado sitúa el riesgo en una zona intermedia, mientras que un riesgo alto lleva directamente a una prueba diagnóstica. Los umbrales exactos y la financiación varían según la comunidad autónoma, así que pregunta en tu centro qué se ofrece en tu caso. El NIPT sigue siendo un cribado: un resultado positivo debe confirmarse con biopsia corial o amniocentesis antes de tomar cualquier decisión irreversible.
Ecografía morfológica (semanas 18 a 22, habitualmente la de la semana 20): es el examen estructural más detallado de todo el embarazo. Revisa los grandes sistemas de órganos, la posición de la placenta, la cantidad de líquido amniótico y el crecimiento. La mayoría de las anomalías estructurales detectables antes del nacimiento se ven en esta prueba. Una tercera ecografía, entre las semanas 32 y 36, valora crecimiento, presentación y placenta.
Test de O'Sullivan (semanas 24 a 28): es el cribado de la diabetes gestacional. Bebes una solución con 50 g de glucosa, sin necesidad de estar en ayunas, y una hora después se extrae sangre. Un valor de 140 mg/dl o superior obliga a confirmar con la sobrecarga oral de glucosa de 100 g y tres horas de duración. Si tienes factores de riesgo, la prueba puede adelantarse al primer trimestre y repetirse después.
Cultivo del estreptococo del grupo B (semanas 35 a 37): se toma una muestra vaginal y rectal. Esta bacteria la porta sin síntomas alrededor de una de cada cuatro personas adultas sanas, pero puede provocar una infección grave en el recién nacido si se transmite durante el parto. Un resultado positivo significa que recibirás antibiótico intravenoso durante el parto, no antes: adelantarlo no evitaría la transmisión.
Analíticas de rutina: grupo sanguíneo y Rh, escrutinio de anticuerpos irregulares, hemograma, serologías de rubéola, toxoplasmosis, sífilis y hepatitis B, y oferta sistemática de la prueba del VIH. Si eres Rh negativa, hacia la semana 28 se administra gammaglobulina anti-D.
Ninguna prueba prenatal es obligatoria. Tienes derecho a una información comprensible, a un tiempo para decidir y a rechazar cualquier cribado o procedimiento diagnóstico sin tener que justificarte.
Molestias frecuentes y alivio con respaldo científico
Los mismos cambios hormonales y mecánicos que hacen crecer a un bebé sano están detrás de casi todas las molestias que vuelven duro el embarazo. Eso consuela poco a las tres de la madrugada con ardor de estómago. Esto es lo que la evidencia respalda para las quejas más habituales: la dosis, el mecanismo y el momento de consultar.
Náuseas y vómitos: comidas pequeñas, frecuentes y suaves (tostadas, biscotes, arroz blanco) y jengibre, unos 250 mg hasta cuatro veces al día o en infusión, son las medidas con mejor respaldo. La vitamina B6 o piridoxina, 10 a 25 mg tres veces al día, es la primera opción farmacológica y puede combinarse con doxilamina; si no basta, existen antieméticos con receta. En la hiperémesis gravídica, con vómitos incoercibles, pérdida de peso y deshidratación, hacen falta sueroterapia e ingreso: no es una náusea más fuerte, es una enfermedad que se trata.
Ardor y reflujo: hasta el 80 % de las embarazadas lo sufre en el tercer trimestre. Come poca cantidad y más veces, no te tumbes en las dos horas siguientes, eleva el cabecero de la cama y reduce lo graso, lo picante y lo ácido. Los antiácidos con carbonato cálcico o alginato son seguros. Si no son suficientes, tu médico puede indicar famotidina u omeprazol, aceptables en el embarazo cuando están clínicamente justificados.
Dolor de espalda: lo padecen entre el 50 y el 80 % de las embarazadas. El útero que crece desplaza el centro de gravedad hacia delante y aumenta la curva lumbar. Lo que mejor funciona es el yoga prenatal, la natación y el trabajo específico de core y glúteos; una faja de sujeción puede aliviar el dolor de la cintura pélvica. El paracetamol, a la menor dosis eficaz y el menor tiempo posible, es el analgésico de primera elección. Los antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno deben evitarse a partir de la semana 20 por el riesgo de afectación renal fetal y de cierre prematuro del ductus arterioso, y están contraindicados en el tercer trimestre.
Estreñimiento: la progesterona enlentece el tránsito durante todo el embarazo y los suplementos de hierro lo empeoran. Sube la fibra a 25-30 g diarios con fruta, verdura, legumbres y cereales integrales, bebe entre litro y medio y dos litros de agua y mantén la actividad física. Los suplementos de fibra formadores de masa, como el psyllium, y los laxantes osmóticos con macrogol se consideran seguros. Los laxantes estimulantes, solo de forma puntual y con indicación médica.
Calambres en las piernas: frecuentes en el segundo y el tercer trimestre, sobre todo por la noche. La causa no está del todo aclarada, pero el magnesio, unos 300 mg al día, ha mostrado beneficio en ensayos aleatorizados. Estirar los gemelos antes de acostarte y beber suficiente agua también ayudan. Un dolor brusco e intenso en una pierna, con hinchazón y calor, es otra cosa y exige valoración urgente para descartar una trombosis.
Dolor del ligamento redondo: un pinchazo breve y agudo en el bajo vientre o en la ingle, típico a partir de las semanas 14 a 16, cuando el útero crece y estira los ligamentos que lo sostienen. Dura de segundos a minutos y se dispara con movimientos bruscos: girarse en la cama, reír, toser. Es inofensivo y se alivia moviéndose despacio, con calor local y con una banda de sujeción. Un dolor intenso, persistente o con fiebre sí debe valorarse.
Antes de tomar cualquier medicamento, incluidos los de venta libre y las plantas medicinales, consulta con tu matrona, con tu médico o en la farmacia indicando siempre que estás embarazada. Y no suspendas por tu cuenta un tratamiento crónico: en el asma, la epilepsia, los problemas de tiroides o la depresión, dejarlo de golpe suele ser bastante más peligroso que el propio fármaco.
Movimientos del bebé: cuándo contar y cuándo llamar
Los movimientos fetales son una de las pocas señales directas que tu bebé te envía desde dentro. Lo determinante no es una cifra fija, sino tu propio patrón: una reducción mantenida respecto a lo que ya conoces de él justifica una valoración el mismo día, no una vigilancia prolongada en casa.
Los primeros movimientos se notan por lo general entre las semanas 18 y 25 en un primer embarazo, y desde la semana 16 en los siguientes. Al principio parecen aleteos, burbujas o golpecitos suaves. En el tercer trimestre son giros, patadas e hipo inconfundibles.
A partir de la semana 28 deberías conocer el patrón de tu bebé: a qué horas está más activo, cómo se sienten sus movimientos y con qué frecuencia aproximada aparecen. Ese patrón dice más que cualquier recuento universal. Si prefieres contar, una referencia razonable es percibir unos diez movimientos en dos horas.
Cerca del término los movimientos suelen cambiar porque hay menos espacio, pero no desaparecen; el bebé se mueve incluso durante el parto. Si notas una reducción clara respecto a lo habitual, no esperes a la mañana siguiente: llama a tu matrona o acude a urgencias de maternidad el mismo día. Allí te harán un registro cardiotocográfico y, si hace falta, una ecografía. La disminución de movimientos puede ser señal de sufrimiento fetal o de insuficiencia placentaria. Siempre es mejor que te vean y te tranquilicen que esperar.
Ten en cuenta que los bebés tienen ciclos de sueño de unos 20 a 40 minutos en los que se mueven poco. Una bebida fría, un tentempié, tumbarte sobre el lado izquierdo y poner las manos sobre la barriga pueden despertarlo. Si al cabo de dos horas no responde, llama.
Preparar el parto: lo esencial del tercer trimestre
El tercer trimestre va de la semana 28 a la 40, y se habla de embarazo prolongado a partir de la semana 42. Es la etapa de máximo crecimiento fetal, de maduración final de los órganos y de tu propia preparación física y mental para el parto.
Señales de que el parto se acerca:
- Encajamiento: el bebé desciende a la pelvis en las semanas previas. Se respira mejor, pero aumentan la presión pélvica y las ganas de orinar. En un primer embarazo suele ocurrir dos a cuatro semanas antes; en los siguientes, a veces hasta que empieza el parto.
- Contracciones de Braxton Hicks: endurecimientos irregulares, indoloros o poco molestos, sin ningún patrón. El útero está ensayando. Se vuelven más frecuentes en el tercer trimestre, pero no son parto.
- Expulsión del tapón mucoso: el moco que sella el cuello del útero se desprende cuando este empieza a borrarse y dilatar, días o semanas antes del parto. Un flujo rosado o con hilos de sangre es normal; un sangrado franco no lo es.
- Rotura de la bolsa: una salida brusca o un goteo continuo de líquido claro o algo rosado. Llama de inmediato: tras la rotura conviene una valoración en pocas horas para descartar infección. Si el líquido es verdoso, acude directamente al hospital.
Cuándo ir al hospital: la referencia habitual son contracciones cada 5 minutos, de un minuto de duración, durante al menos una hora. Si el parto arranca muy rápido, si rompes aguas o si sangras, ve sin esperar a ese patrón. En caso de duda, llama a tu hospital de referencia o a tu matrona; nadie considerará excesiva tu llamada.
Lo que conviene organizar antes: las clases de educación maternal con la matrona del centro de salud, que suelen empezar hacia el tercer trimestre y tratan la respiración, las posturas, la analgesia epidural y la lactancia; la bolsa para el hospital; y el permiso por nacimiento y cuidado de menor, de dieciséis semanas, de las cuales las seis posteriores al parto son obligatorias e ininterrumpidas para cada progenitor. Comprueba también qué documentación pide tu hospital y cómo se inscribe al recién nacido en el Registro Civil, que en muchos centros puede hacerse desde la propia maternidad.
El plan de parto es un resumen escrito de tus preferencias: manejo del dolor, acompañamiento, monitorización, pinzamiento del cordón, contacto piel con piel y cuidados del recién nacido. En España puedes entregarlo en tu hospital para que se incorpore a la historia clínica. Sirve como herramienta de comunicación con el equipo, no como garantía de resultados: expectativas flexibles unidas a preferencias informadas producen mejores vivencias del parto, salga como salga.
Preparar el posparto importa tanto como preparar el parto. Organiza tu red de apoyo, ten a mano lo práctico (compresas de alta absorción, ropa cómoda y holgada, crema para los pezones) y habla de salud mental antes de dar a luz. La depresión posparto afecta a una de cada siete madres y la ansiedad posparto es todavía más frecuente. Recuerda que tu matrona hace seguimiento en el posparto y que el pediatra de atención primaria verá al bebé en los primeros días. Saber reconocer las señales y tener un plan de apoyo vale más que cualquier lista de la bolsa del hospital.
Señales de alarma que exigen atención el mismo día
La mayoría de los síntomas del embarazo pueden esperar a la siguiente visita. Estos no. La lista no es exhaustiva: recoge los signos que las guías obstétricas consideran motivo de valoración inmediata o en el mismo día. Ante la duda, llama a tu hospital de referencia; nunca te juzgarán por consultar.
Llama al 112 o acude a urgencias de inmediato si aparece:
- sangrado vaginal abundante, por ejemplo empapar una compresa en menos de una hora
- dolor abdominal intenso que no cede, o vientre duro de forma continua
- signos de preeclampsia: dolor de cabeza intenso y persistente que el paracetamol no calma, hinchazón repentina de cara o manos, alteraciones de la vista (visión borrosa, destellos, moscas volantes) o dolor en la parte alta derecha del abdomen
- dificultad para respirar o dolor en el pecho
- hinchazón brusca de una sola pierna con dolor o calor en la pantorrilla (posible trombosis venosa profunda)
- fiebre de 38 °C o más con escalofríos
- convulsiones o pérdida de conciencia
- golpe en el abdomen, caída o accidente, aunque no haya lesión visible
Contacta con tu matrona o con la maternidad el mismo día si notas:
- movimientos fetales disminuidos o ausentes después de la semana 28
- sospecha de rotura de la bolsa, en cualquier momento del embarazo
- contracciones regulares antes de la semana 37 (posible parto prematuro)
- vómitos intensos y persistentes, sin poder retener líquidos durante 24 horas
- escozor al orinar junto con fiebre o dolor lumbar (posible pielonefritis)
- aumento brusco de un kilo o más en 24 a 48 horas con retención de líquidos
- picor intenso en las palmas de las manos y las plantas de los pies, sobre todo de noche (posible colestasis del embarazo)
Si alguna vez dudas de si algo requiere atención, llama. Nadie te reprochará una consulta hecha por preocupación, mientras que el coste de no consultar puede ser altísimo. Este texto tiene finalidad informativa y no sustituye al consejo individual de los profesionales que llevan tu embarazo.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro hacer ejercicio durante el embarazo?
Sí, actividades ligeras como caminar, nadar y el yoga prenatal son generalmente seguras y beneficiosas.
¿Qué alimentos debo evitar?
Evitar carnes crudas, lácteos no pasteurizados, pescados con alto contenido de mercurio y el exceso de cafeína o alcohol.
¿Cuánto peso debo aumentar?
Depende de tu IMC antes del embarazo. La mayoría de las mujeres aumentan entre 11 y 16 kg durante el embarazo.
¿Puedo viajar durante el embarazo?
Sí, pero consulta a tu médico antes de volar después de las 28 semanas. Mantente hidratada y muévete regularmente.
¿Cuáles son los primeros signos del embarazo?
Período ausente, náuseas, sensibilidad en los senos, fatiga y cambios de humor son indicadores tempranos comunes.
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