Bienestar materno
Encontrarte a ti misma después del bebé: identidad, pérdida y reconstrucción
Muchas madres experimentan una profunda pérdida de identidad después de tener un bebé – un sentimiento que no se nombra suficientemente. Esta guía explora la matrescence, el cambio psicológico de convertirse en madre.
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Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a tu pediatra sobre tu hijo.
Fuentes: OMS, CDC, AAP y NHS. Las recomendaciones varían según el país — para España, consulta la SEGO.
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El cambio de identidad al ser madre
Hay una experiencia muy compartida entre las madres recientes a la que casi nunca se le pone nombre: la sensación de no reconocerse del todo. Intereses que eran centrales se vuelven de pronto lejanos. La identidad profesional, que estaba clara, ahora resulta ambigua. Las relaciones, los hábitos y el sentido de una misma que formaban tu identidad antes del bebé no han desaparecido, pero ya no son el marco principal desde el que vives el día a día. Esa desorientación es real, es frecuente y tiene nombre: matrescencia.
El trabajo de la psiquiatra Alexandra Sacks y de la neurocientífica Elseline Hoekzema ha mostrado que el cerebro materno atraviesa cambios estructurales importantes durante el embarazo y los primeros tiempos de la crianza. Se produce una reorganización de la sustancia gris en regiones ligadas a la cognición social y a la regulación emocional, y esos cambios persisten al menos dos años después del parto. No se trata solo del agotamiento y la falta de sueño: es un recableado neurológico de fondo que sostiene las nuevas demandas del cuidado materno, y que al mismo tiempo reorganiza durante un tiempo cómo piensas, cómo sientes y cómo te percibes.
Entender que esto es una transición normal del desarrollo —y no una señal de que algo va mal contigo o de que te has perdido para siempre— es una de las cosas más protectoras que puede saber una madre reciente.
Formas prácticas de sostener el sentido de una misma
El objetivo no es recuperar a la mujer de antes del bebé, sino integrar: construir una identidad nueva que incluya a la madre y también a la persona que eres más allá de ese papel. Eso lleva tiempo y práctica deliberada, sobre todo en una etapa en la que las necesidades del bebé arrasan con facilidad el cuidado propio.
- Protege al menos una actividad semanal que te conecte con quien eras antes del bebé
- Mantén conversaciones con amigas que no giren principalmente en torno al bebé
- Vuelve a tus intereses —leer, música, ejercicio, algo creativo— aunque sea en ratos cortos
- Nombra las pérdidas con honestidad, en lugar de restarles importancia
- Busca a otras madres que estén en lo mismo: la experiencia compartida rompe el aislamiento
- Ten paciencia con los plazos: integrar la identidad suele llevar entre 12 y 24 meses
Cuándo buscar apoyo adicional
El malestar de identidad en la maternidad reciente va desde el ajuste normal hasta lo clínicamente significativo. Cuando la sensación de "haberte perdido" viene acompañada de ánimo bajo persistente, incapacidad de disfrutar, ansiedad, pensamientos intrusivos o un deterioro claro del funcionamiento diario, puede tratarse de una depresión o una ansiedad posparto, y ambas tienen tratamiento. Hablar con tu médico de cabecera o con la matrona es el primer paso. Muchas mujeres retrasan pedir ayuda porque sienten que lo suyo no es un problema "de verdad". La regla práctica: si afecta a tu vida diaria o a tu relación con tu bebé, es lo bastante real como para merecer apoyo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la matrescence ?
La matrescence es el proceso de convertirse en madre – una transición del desarrollo tan significativa como la adolescencia, que involucra una transformación fisiológica, psicológica, social y neurológica profunda. El término fue acuñado por la antropóloga Dana Raphael en 1973 y reintroducido por la psiquiatra Dra. Alexandra Sacks.
¿Es normal lamentar la vida antes del bebé ?
Sí – el duelo es una respuesta reconocida y válida a las transiciones de vida significativas, incluso las positivas. Las pérdidas en la maternidad temprana son reales: libertad, espontaneidad, autonomía corporal. Reconocer estas pérdidas no significa que no amas a tu bebé.
¿Cómo me reconecto con quien era antes del bebé ?
La respuesta no es encontrar el 'antiguo yo' – ya no existe. Los investigadores de la matrescence hablan de una identidad de 'ambos/y' – ser madre Y una persona con otros intereses e identidades. Pequeñas prácticas consistentes ayudan.
¿Cuándo se vuelve más fácil la crisis de identidad de la nueva maternidad ?
La mayoría de las mujeres describen los primeros 6 a 12 meses como los más desorientadores. Hacia los 12 a 18 meses, muchas reportan una identidad más integrada – no un retorno a quienes eran, sino un nuevo sentido del yo.
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