Embarazo

Señales de riesgo y complicaciones durante el embarazo

Señales de advertencia a observar, complicaciones comunes y orientación basada en evidencia para una atención del embarazo segura.

Revisado por: Equipo editorial de Whispie Investigación de crianza basada en evidencia

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Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a tu pediatra sobre tu hijo.

Fuentes: OMS, CDC, AAP y NHS. Las recomendaciones varían según el país — para España, consulta la SEGO.

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Por qué reconocer las señales de alerta es tan importante

Según los CDC de Estados Unidos, cada año mueren allí unas 700 mujeres por complicaciones del embarazo, y buena parte de esas muertes se considera evitable con atención médica a tiempo. Las causas evitables más frecuentes son la hemorragia, la infección, la preeclampsia y la embolia pulmonar. Cada una se anuncia con síntomas concretos antes de volverse grave.

El reto está en distinguir las molestias normales del embarazo —dolor de ligamentos, tobillos hinchados, contracciones de Braxton Hicks— del pequeño grupo de síntomas que exigen actuar de inmediato. Esta guía repasa, trimestre a trimestre, las señales de alerta y complicaciones más importantes.

El Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia (ACOG) lo resume así: ante la duda, llama. Ninguna matrona se ha arrepentido nunca de que una paciente llamara por un síntoma que resultó inofensivo. Lo contrario sí ocurre.

Señales de alerta en el primer trimestre (semanas 1 a 13)

Entre el 10 y el 15 % de los embarazos clínicamente reconocidos terminan en aborto espontáneo durante el primer trimestre, casi siempre por anomalías cromosómicas. Un ligero manchado alrededor de la implantación (5 a 10 días después de la concepción) puede ser normal, pero cualquier sangrado merece una llamada a la matrona o al ginecólogo, porque lo que parece un sangrado menor puede ser, en raras ocasiones, el primer signo de un embarazo ectópico, potencialmente mortal.

Síntomas que deben evaluarse el mismo día:

Las náuseas leves, la sensibilidad en el pecho, el cansancio y una ligera tirantez pélvica son normales en el primer trimestre y no requieren evaluación urgente, salvo que empeoren de forma brusca.

Señales de alerta en el segundo trimestre (semanas 14 a 27)

Las náuseas suelen desaparecer hacia la semana 14, el riesgo de aborto baja mucho, y la mayoría de las mujeres siente a su bebé moverse por primera vez. Pero varias complicaciones serias pueden aparecer en este periodo, y es fácil pasarlas por alto porque el segundo trimestre suele sentirse tranquilo.

Llama a tu matrona sin demora o acude a urgencias si notas:

Señales de alerta en el tercer trimestre (semanas 28 a 40 y más)

La preeclampsia alcanza su punto máximo en el tercer trimestre. El parto prematuro depende cada vez más del momento exacto del nacimiento a partir de la semana 28. Las complicaciones placentarias se vuelven más probables a medida que la placenta envejece. En este trimestre, cada minuto cuenta.

Busca atención de urgencia de inmediato ante cualquiera de estos signos:

Preeclampsia: lo que necesitas saber

La preeclampsia es un trastorno propio del embarazo caracterizado por hipertensión de nueva aparición junto con proteínas en la orina o signos de afectación de algún órgano después de la semana 20. Afecta al 2-8 % de los embarazos en todo el mundo y es una de las principales causas de complicaciones maternas y perinatales graves.

Criterios diagnósticos (ACOG): presión arterial sistólica de 140 mmHg o más, o diastólica de 90 mmHg o más, medida dos veces con al menos cuatro horas de diferencia después de la semana 20 en una mujer antes normotensa, junto con proteínas en la orina; o, sin proteinuria, con signos nuevos como plaquetas bajas, insuficiencia renal, alteración hepática, edema pulmonar o dolor de cabeza que no responde a analgésicos. Valores claramente más altos o signos marcados indican preeclampsia grave, que requiere ingreso hospitalario.

Prevención: en mujeres con alto riesgo —preeclampsia previa, embarazo múltiple, hipertensión crónica, diabetes, enfermedad renal o enfermedad autoinmune— puede recomendarse un tratamiento preventivo desde el primer trimestre. La matrona o el ginecólogo evaluará contigo qué es adecuado según tu perfil de riesgo.

El único tratamiento definitivo de la preeclampsia es el parto; el manejo depende de la semana de gestación y la gravedad. Importante: la preeclampsia también puede aparecer después del parto —la mayoría de los casos en la primera semana, aunque es posible hasta seis semanas después—. Los síntomas son los mismos que durante el embarazo; si aparecen tras el parto, la regla es la misma: urgencias de inmediato, sin esperar.

Diabetes gestacional: cribado, diagnóstico y manejo

La diabetes gestacional es una intolerancia a la glucosa diagnosticada por primera vez en el segundo o tercer trimestre. En Estados Unidos afecta a cerca del 6-9 % de los embarazos según los CDC. El cribado suele hacerse entre las semanas 24 y 28, y antes si hay factores de riesgo; tu matrona te explicará el protocolo de tu control.

Mal controlada, la diabetes gestacional aumenta el riesgo de macrosomía fetal, distocia de hombros en el parto, hipoglucemia neonatal y cesárea. Bien controlada, el embarazo suele transcurrir de forma comparable a uno sin diabetes.

Manejo: primero, una alimentación ajustada con control de hidratos de carbono y actividad física regular. Si no es suficiente tras una o dos semanas, se añade tratamiento farmacológico, ajustado por el equipo médico según tus valores.

Después del parto conviene repetir una prueba de glucosa, ya que la diabetes gestacional aumenta el riesgo futuro de diabetes para la madre y el bebé, aunque el azúcar en sangre suele normalizarse tras el nacimiento.

Parto prematuro: señales, factores de riesgo y qué sucede después

Un nacimiento prematuro —antes de la semana 37 completa— ocurre en cerca del 10 % de los partos en Estados Unidos según los CDC, y es la principal causa de complicaciones neonatales. Aproximadamente la mitad de los partos prematuros comienza de forma espontánea; la otra mitad se induce por motivos médicos.

Señales de parto prematuro:

Ante cualquiera de estas señales antes de la semana 37: acude de inmediato a urgencias de maternidad, no esperes al día siguiente. La evaluación incluye un examen del cuello uterino, posiblemente una prueba biológica específica y una medición de la longitud cervical por ecografía, para estimar el riesgo de parto prematuro.

Si el parto parece inminente antes de la semana 34, en el hospital suele administrarse un tratamiento para acelerar la maduración pulmonar del bebé; antes de la semana 32 puede añadirse un tratamiento de protección neurológica. También pueden usarse medicamentos de forma breve para frenar las contracciones y ganar tiempo para estos tratamientos.

Los factores de riesgo de parto prematuro espontáneo incluyen un parto prematuro anterior (el factor más determinante), un cuello uterino corto en la ecografía del segundo trimestre, embarazo múltiple, malformaciones uterinas, intervenciones previas en el cuello uterino, bajo peso antes del embarazo, tabaquismo y consumo de sustancias.

Complicaciones de la placenta: previa y desprendimiento

La placenta previa ocurre cuando la placenta se implanta sobre o cerca del orificio cervical interno. La previa completa afecta a cerca de 1 de cada 200 embarazos al final de la gestación. El signo característico es un sangrado vaginal rojo brillante e indoloro en el segundo o tercer trimestre. Llama el mismo día; si el sangrado es abundante, acude a urgencias de inmediato. Se recomienda evitar relaciones sexuales, exploraciones vaginales y esfuerzos físicos intensos; el parto es por cesárea, generalmente hacia las semanas 36-37. Muchos casos diagnosticados en el segundo trimestre se resuelven solos a medida que el útero crece.

El desprendimiento de placenta —separación prematura de una placenta normalmente insertada— afecta a cerca del 1 % de los embarazos y es la causa más frecuente de sangrado en el tercer trimestre. Se presenta con sangrado doloroso y útero duro y sensible; en el desprendimiento oculto no hay sangrado externo, pero sí dolor abdominal intenso y útero "de madera". Los factores de riesgo incluyen hipertensión, un desprendimiento previo, traumatismo y tabaquismo. Acude a urgencias de inmediato. Un desprendimiento grave provoca rápidamente sufrimiento fetal y una posible coagulación grave en la madre; se necesita un parto de urgencia.

Más raramente, la placenta se inserta de forma anómala, demasiado profunda o a través de la pared uterina (espectro de placenta acreta). Suele identificarse por ecografía durante el control del embarazo y requiere un parto por cesárea programado en un centro preparado para esta situación.

Otras complicaciones importantes que hay que conocer

Tromboembolismo venoso: el embarazo multiplica de 4 a 5 veces el riesgo de trombosis venosa profunda y embolia pulmonar. Hinchazón de una sola pierna, dolor, calor y enrojecimiento: llama el mismo día. Dificultad respiratoria súbita, dolor en el pecho, latido acelerado: llama al 112 de inmediato. Las mujeres con antecedentes de trombosis o trombofilia pueden necesitar tratamiento preventivo durante el embarazo.

Colestasis intrahepática del embarazo: una afección del hígado que causa picor intenso, sobre todo en palmas de las manos y plantas de los pies, a menudo peor por la noche, sin erupción cutánea. Suele aparecer en el tercer trimestre y desaparece tras el parto, pero mientras tanto aumenta el riesgo de muerte fetal. Llama el mismo día. El tratamiento es farmacológico, a menudo combinado con inducción del parto hacia las semanas 36-37.

Infecciones urinarias recurrentes: entre el 2 y el 7 % de las embarazadas tiene bacterias en la orina sin síntomas, que sin tratar evolucionan a infección o pielonefritis en el 20-30 % de los casos; por eso se hace un cribado sistemático al inicio del embarazo.

Miocardiopatía periparto: una insuficiencia cardiaca poco frecuente pero grave que aparece en el último mes del embarazo o en los cinco meses siguientes al parto, sin enfermedad cardiaca previa. Dificultad para respirar, cansancio intenso, hinchazón de piernas y capacidad de esfuerzo claramente reducida: llama el mismo día, y si la dificultad respiratoria es súbita, acude a urgencias de inmediato.

Cuándo llamar a tu matrona y cuándo ir a urgencias

Llama al 112 o acude directamente a urgencias, sin esperar a que te devuelvan la llamada:

En España, el 112 es el número correcto para cualquier urgencia vital. Si el motivo está claramente relacionado con el embarazo, suele ser más rápido acudir directamente a las urgencias de maternidad de tu hospital: allí conocen tu historial y te orientan de inmediato.

Llama a tu matrona o ginecólogo el mismo día:

Ante cualquier síntoma que te preocupe, mejor llamar de más que de menos. Una breve llamada a la matrona lleva solo unos minutos y permite distinguir enseguida lo que es tranquilizador de lo que necesita evaluación urgente.

Preguntas frecuentes

¿Qué síntomas siempre deben tomarse en serio durante el embarazo?

El dolor abdominal severo, el sangrado vaginal abundante, los dolores de cabeza persistentes, los cambios visuales, la hinchazón repentina de cara o manos y los movimientos fetales reducidos son síntomas que siempre deben evaluarse médicamente de inmediato.

¿Qué es la diabetes gestacional?

La diabetes gestacional es un nivel elevado de azúcar en sangre que se desarrolla durante el embarazo y generalmente desaparece después del parto. Afecta aproximadamente al 5-10% de los embarazos y se puede manejar bien con ajustes dietéticos y medicamentos si es necesario.

¿Cómo se trata la preeclampsia?

La preeclampsia requiere una estrecha supervisión médica. El tratamiento puede incluir medicamentos para reducir la presión arterial, reposo y en casos urgentes, inducción o cesárea. La detección temprana mediante visitas prenatales regulares es crucial.

¿Qué valores de presión arterial indican preeclampsia?

Según los criterios de la ACOG, se diagnostica preeclampsia cuando una mujer antes normotensa presenta, después de la semana 20, una presión arterial sistólica de 140 mmHg o más, o diastólica de 90 mmHg o más, medida dos veces con al menos cuatro horas de diferencia, junto con proteínas en la orina u otros signos como plaquetas bajas o insuficiencia renal. Un único valor elevado no significa un diagnóstico, pero siempre debe comunicarse a tu matrona o ginecólogo.

¿Cuáles son las señales de parto prematuro y cuándo debo acudir al hospital?

Contracciones regulares antes de la semana 37, dolor lumbar, sensación de presión pélvica, calambres abdominales y un flujo vaginal cambiado, acuoso o con sangre, pueden indicar parto prematuro. Ante cualquiera de estas señales antes de la semana 37, acude de inmediato a urgencias de maternidad sin esperar al día siguiente: una evaluación temprana abre más opciones de tratamiento.

¿Un manchado en el primer trimestre es siempre peligroso?

No siempre. Un manchado leve, por ejemplo por la implantación o tras una exploración vaginal, es frecuente en el primer trimestre y suele ser inofensivo. Aun así, cualquier sangrado debe comunicarse a tu matrona o ginecólogo, sobre todo si viene con calambres, es más abundante que un manchado o hay expulsión de tejido, para descartar un embarazo ectópico o un aborto en curso. Un sangrado en el segundo o tercer trimestre siempre requiere evaluación el mismo día.

¿Cómo sé si los movimientos de mi bebé han cambiado, y cuándo debo preocuparme?

No existe un número fijo de movimientos al día válido para todos los embarazos; lo importante es aprender a conocer el patrón propio de tu bebé. A partir de aproximadamente la semana 28 desarrollarás una idea de cómo y cuándo se mueve habitualmente. Si notas una disminución clara, no esperes ni intentes primero provocar movimientos comiendo algo dulce o tumbándote: llama de inmediato a tu matrona o acude a urgencias de maternidad. Un control breve con monitor suele dar tranquilidad rápidamente.

¿Qué implica una placenta previa para mi parto?

En la placenta previa, la placenta cubre total o parcialmente el cuello uterino. El signo característico es un sangrado rojo brillante e indoloro en el segundo o tercer trimestre. Si la placenta sigue cubriendo por completo el cuello en el momento del parto, no es posible un parto vaginal y se programa una cesárea, generalmente hacia las semanas 36-37. Muchos casos diagnosticados pronto se resuelven solos a medida que el útero crece.

¿Puede aparecer preeclampsia después del parto?

Sí. La preeclampsia posparto es real y a menudo pasa desapercibida: puede aparecer hasta seis semanas después del parto, aunque la mayoría de los casos ocurre en la primera semana. Los síntomas son los mismos que durante el embarazo: dolor de cabeza intenso y persistente, alteraciones visuales, dolor en la parte alta del abdomen a la derecha, hinchazón importante y presión arterial elevada. Si notas alguno de estos signos después del parto, acude a urgencias de inmediato.

¿Es peligroso el dolor de ligamentos redondos?

No. Este dolor, tirante o a veces punzante, en la parte baja del abdomen o la ingle, a menudo provocado por un movimiento brusco, girarte en la cama o toser, es una de las molestias más comunes del segundo trimestre y se debe al estiramiento de los ligamentos que sostienen el útero en crecimiento. No es peligroso, aunque puede resultar inquietante. Si el dolor es intenso, persistente, viene con fiebre o no mejora con el reposo, llama a tu matrona o ginecólogo para descartar otras causas como una apendicitis.

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