Embarazo semana a semana
40 Semanas de Embarazo
Estás de 40 semanas de embarazo: tu bebé tiene el tamaño de una calabaza pequeña. Conoce los síntomas a término completo, las señales de parto y qué esperar en tu fecha probable de parto.
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Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre a tu pediatra sobre tu hijo.
Fuentes: OMS, CDC, AAP y NHS. Las recomendaciones varían según el país — para España, consulta la SEGO.
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De un vistazo: semana 40
Trimestre: Tercero (término completo). Tamaño del bebé: Aproximadamente el de una calabaza pequeña: unos 50-51 cm de longitud y entre 3.400 y 3.600 gramos de peso, aunque hay una amplia variabilidad normal.
Has llegado a tu fecha probable de parto (FPP). Tu bebé está completamente desarrollado y preparado para la vida extrauterina. Sus órganos están maduros, ha acumulado grasa para regular la temperatura corporal y tiene todos los reflejos necesarios para respirar, succionar y deglutir. Aunque solo el 4% de los bebés nace exactamente en la FPP, puedes esperar conocer a tu bebé en los próximos días o como mucho en un par de semanas.
Desarrollo del bebé esta semana
A las 40 semanas, tu bebé está considerado a término completo y totalmente preparado para el parto. El desarrollo principal ya está concluido; ahora el foco está en la maduración final y el aumento de peso, unas 14-28 gramos diarios en este tramo final.
- Cerebro: Continúa desarrollándose a un ritmo asombroso. En el nacimiento, el cerebro tiene solo el 25% de su tamaño adulto y crecerá de forma espectacular durante el primer año. Las conexiones neuronales se forman a gran velocidad, preparándose para el aluvión sensorial del mundo exterior.
- Pulmones: Completamente maduros, produciendo surfactante que permite que los alvéolos se inflen y permanezcan abiertos en la primera respiración.
- Piel: La mayor parte del vérnix caseosa (la capa protectora blanquecina) se ha ido absorbiendo, aunque puede quedar algo en los pliegues. La piel es rosada y más suave que semanas atrás.
- Ojos: Pueden enfocar objetos a unos 20-30 cm: la distancia aproximada a tu cara durante la lactancia. La visión del color es limitada al principio; los patrones de alto contraste son los más fáciles de percibir.
- Huesos: Todos los huesos están formados, pero los huesos del cráneo permanecen flexibles y se superponen ligeramente para pasar por el canal del parto. Por eso los recién nacidos suelen tener la cabeza algo alargada, que se redondea en las primeras semanas.
- Reflejos: El reflejo de búsqueda (rooting), el de succión, el de prensión y el de Moro (sobresalto) están presentes y se explorarán en el primer examen neonatal.
Cuerpo y síntomas esta semana
La semana 40 combina las molestias propias del final del embarazo con los signos previos al parto. Los síntomas más frecuentes son:
- Contracciones de Braxton Hicks: Más frecuentes e intensas mientras el útero se prepara para el parto. A diferencia de las contracciones reales, son irregulares y ceden al cambiar de postura.
- Presión pélvica y punzadas: Dolor pélvico agudo y repentino cuando la cabeza del bebé presiona sobre los nervios al encajarse más profundamente.
- Pérdida del tapón mucoso: Un flujo espeso, a veces con algo de sangre. Puede ocurrir días u horas antes del parto, o incluso semanas antes.
- Show sanguinolento: Una pequeña cantidad de moco rosado o parduzco, a menudo señal de que el cuello uterino empieza a dilatarse.
- Dolor lumbar: Un dolor en la zona baja de la espalda que va y viene, a veces irradiándose hacia el abdomen, puede ser una señal temprana de parto.
- Diarrea o náuseas: El cuerpo puede "vaciarse" en el día o dos previos al parto, posiblemente por los cambios hormonales (prostaglandinas).
- Dificultad para dormir: Las molestias físicas, la micción frecuente y la ansiedad preparto pueden interrumpir el sueño. Descansa durante el día siempre que puedas.
- Hinchazón: Un edema leve en pies y manos es normal. Una hinchazón repentina y severa, especialmente en la cara, requiere atención médica urgente.
Nutrición: qué comer y qué evitar esta semana
En esta última semana, sigue priorizando una dieta variada y nutritiva para apoyar el crecimiento fetal final y preparar tu cuerpo para el parto y la recuperación. La dieta mediterránea que es habitual en España resulta muy adecuada en esta etapa.
- Alimentos ricos en hierro: Carne roja magra, lentejas, espinacas y cereales integrales ayudan a reponer las reservas de hierro para la posible pérdida de sangre en el parto.
- Calcio: Lácteos, verduras de hoja verde, almendras y bebidas vegetales enriquecidas apoyan el desarrollo óseo del bebé y el tuyo propio.
- Grasas saludables: Aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos y pescado azul (salmón, sardinas) favorecen el desarrollo cerebral y aportan energía sostenida.
- Hidratos de carbono complejos: Avena, cereales integrales y boniato proporcionan energía estable, importante si el parto comienza y no puedes comer mucho.
- Dátiles: Algunas investigaciones sugieren que tomar 6 dátiles al día durante las últimas 4 semanas puede favorecer la maduración cervical y acortar el parto.
- Hidratación: Bebe entre 2 y 3 litros de agua al día. La deshidratación puede desencadenar contracciones de Braxton Hicks y empeorar la hinchazón.
Sigue evitando: Carnes y pescados crudos o poco hechos, lácteos no pasteurizados, pescado con alto contenido en mercurio (pez espada, tiburón, atún rojo en grandes cantidades), fiambres sin calentar, huevos crudos, alcohol y cafeína en exceso (límite de 200 mg/día según el Ministerio de Sanidad).
Ejercicio y movimiento
El movimiento suave a las 40 semanas puede ayudar con el confort y quizás animar al bebé a descender. El Ministerio de Sanidad recomienda mantenerse activa durante el embarazo sin complicaciones, adaptando la intensidad a tu estado.
- Caminar: Los paseos suaves ayudan al bebé a descender más en la pelvis y pueden favorecer cambios cervicales.
- Yoga prenatal: Estiramientos suaves, postura del gato-vaca y la postura del niño apoyada alivian el dolor de espalda y abren las caderas.
- Pelota de pilates: Sentarse y realizar círculos suaves con las caderas sobre la pelota puede ayudar al bebé a colocarse en una posición óptima.
- Inclinaciones pélvicas: Alivian el dolor lumbar y favorecen el posicionamiento del bebé.
- Natación: Un ejercicio de bajo impacto excelente que alivia el peso del final del embarazo.
Evita: Actividades de alto impacto, con riesgo de caída, o que impliquen tumbarte boca arriba durante periodos prolongados. Para y llama a tu matrona si durante el ejercicio tienes contracciones que no ceden, sangrado, pérdida de líquido, mareos o dolor en el pecho.
Salud mental y bienestar emocional
El final del embarazo es emocionalmente complejo. Puedes sentir impaciencia, ilusión, ansiedad, agotamiento o una mezcla de todo a la vez. Los cambios hormonales en preparación para el parto pueden intensificar las emociones. Es una parte completamente normal de esta transición.
Las preocupaciones emocionales más comunes a las 40 semanas incluyen: ansiedad por el parto, miedo a superar la FPP o a que te induzcan, impaciencia ante los constantes mensajes de "¿ya ha nacido?", malestar con el propio cuerpo y cierta ambivalencia por que el embarazo esté terminando. Algunos padres también sienten nostalgia de este capítulo que se cierra.
Lo que puede ayudar: priorizar el descanso siempre que sea posible, limitar las redes sociales y los mensajes de presión, apoyarte en tu pareja y en tu red familiar (en muchas familias españolas, la abuela suele estar muy presente en este momento y puede ser un apoyo enorme), practicar respiración consciente o meditación, y recordarte que esta fase final es temporal. Si experimentas tristeza persistente, ataques de pánico, pensamientos intrusivos o ideas de hacerte daño, contacta con tu matrona o médico/a de cabecera de inmediato: la salud mental perinatal es parte de la atención que mereces.
Cuándo llamar a tu matrona o ir al hospital
Llama a tu matrona o acude al hospital de referencia de inmediato si a las 40 semanas experimentas alguno de los siguientes signos:
- Disminución de los movimientos fetales: Si no notas 10 movimientos en 2 horas tras comer y tumbarte sobre el lado izquierdo.
- Rotura de bolsa: Especialmente si el líquido es verdoso, marrón o tiene mal olor (posible meconio o infección).
- Sangrado abundante: Más que una pequeña cantidad de manchado rosado o pardo.
- Cefalea intensa, alteraciones visuales o dolor epigástrico: Posibles signos de preeclampsia.
- Contracciones regulares: Siguiendo la regla 5-1-1 (cada 5 minutos, de 1 minuto de duración, durante 1 hora seguida) o antes si tu matrona te ha indicado que vayas antes.
- Hinchazón repentina y severa: Especialmente en la cara o las manos, con o sin cefalea.
- Fiebre superior a 38 °C: Podría indicar una infección.
- Dolor abdominal severo y persistente: Especialmente en el cuadrante superior derecho.
Pruebas y visitas médicas esta semana
A las 40 semanas tendrás probablemente una visita semanal con tu matrona de la Seguridad Social. Los componentes habituales incluyen:
- Control de tensión arterial y análisis de orina (proteínas y glucosa)
- Medición de la altura uterina y auscultación del latido fetal con Doppler
- Valoración de los movimientos fetales
- Tacto vaginal opcional para valorar dilatación, borramiento y presentación (requiere tu consentimiento)
- Posible despegamiento de membranas (maniobra que puede ayudar a desencadenar el parto de forma natural)
- Planificación si superas la FPP: generalmente CTG (cardiotocografía) y valoración ecográfica del líquido amniótico para monitorizar el bienestar fetal
- Conversación sobre la inducción si el parto no se inicia espontáneamente antes de la semana 41-42
Consejos para la semana 40
- Revisa y completa la bolsa para el hospital. Incluye documentación (DNI, cartilla maternal, plan de parto), ropa cómoda para volver a casa, artículos de aseo, picoteo para tu acompañante y la ropita de salida del bebé.
- Confirma la silla de coche. Muchos hospitales comprueban que tienes una silla homologada correctamente instalada antes del alta. Hay talleres de verificación gratuitos en muchos municipios.
- Prepara comida para los primeros días. Congela raciones o pide ayuda a la familia (la abuela o las abuelas suelen ser las primeras en ofrecerse) para que no tengáis que cocinar nada en las primeras semanas.
- Registra los movimientos a diario. Dedica un momento tranquilo cada día a contar las patadas del bebé.
- Descansa al máximo. El parto es físicamente exigente. Aprovecha cualquier oportunidad para dormir y conservar energía.
Preparación para lo que viene
Mientras esperas a que comience el parto, piensa en el posparto inmediato. Asegúrate de tener: compresas de maternidad, bote de agua para el periné, ropa interior cómoda de talla grande, crema para los pezones y sujetadores de lactancia si vas a dar el pecho. En España, la baja por maternidad es de 16 semanas (transferibles entre ambos progenitores según el acuerdo), así que planifica con tiempo quién coge qué semanas.
Habla con tu pareja y la familia sobre el apoyo en el posparto: quién ayuda las primeras dos semanas, cómo se gestionarán las visitas, quién se encarga de la comida y cuáles son vuestros límites. El apoyo de la abuela (o las abuelas) es muy habitual en España y puede ser un recurso valioso, siempre que todos tengáis claras las expectativas. Recuerda también apuntarte a las clases de preparación al parto y posparto que ofrece la Seguridad Social si aún no lo has hecho, ya que suelen incluir información sobre el cuarto trimestre.
Preguntas frecuentes sobre la semana 40
¿Es normal seguir embarazada a las 40 semanas?
Sí, completamente normal. Solo alrededor del 4-5% de los bebés nacen exactamente en la fecha probable de parto (FPP). La mayoría de los bebés a término nacen entre las semanas 37 y 42, y muchas primerizas superan unos días la FPP. La fecha es una estimación basada en un promedio de 40 semanas: tu cuerpo y tu bebé sencillamente pueden necesitar un poco más de tiempo. Tu matrona de la Seguridad Social te hará seguimiento estrecho durante estos días.
¿Cuáles son los signos más fiables de que el parto está empezando a las 40 semanas?
Las señales más claras incluyen contracciones regulares que se vuelven más fuertes, más largas y más frecuentes; rotura de la bolsa amniótica (salida del líquido amniótico); pérdida del tapón mucoso o "show" sanguinolento; y dolor lumbar persistente que se irradia hacia el abdomen. A diferencia de las contracciones de Braxton Hicks, las contracciones reales de parto no ceden al cambiar de postura ni al descansar.
¿Debo preocuparme si noto menos movimientos del bebé a las 40 semanas?
El bebé debe seguir moviéndose con regularidad hasta el nacimiento, aunque los movimientos pueden sentirse diferentes por el poco espacio: más rodadas y estiramientos, menos patadas enérgicas. Debes notar patrones de movimiento a diario. Si percibes una disminución clara, bebe algo frío, túmbate sobre el lado izquierdo y cuenta los movimientos. Si no sientes 10 movimientos en 2 horas, llama a tu matrona o acude a urgencias de tu hospital de referencia inmediatamente.
¿Me inducirán si paso de la semana 40?
En España, el protocolo habitual de la Seguridad Social es ofrecer la inducción entre las semanas 41 y 42, siguiendo las guías de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia). A partir de las 41 semanas, se intensifica el control con CTG (cardiotocografía) y ecografías para valorar el bienestar fetal. Tu matrona y tu ginecólogo/a te explicarán las opciones y tomaréis la decisión conjuntamente según tu situación.
¿Puedo hacer algo para favorecer el inicio del parto de forma natural a las 40 semanas?
La evidencia sobre métodos de inducción natural es moderada. Caminar, las relaciones sexuales (el semen contiene prostaglandinas), la estimulación del pezón y comer dátiles en las últimas semanas cuentan con algún respaldo científico. Evita el aceite de ricino, que puede causar diarrea severa y deshidratación. Consulta siempre con tu matrona antes de probar cualquier cosa: nunca uses preparados herbales sin supervisión médica.
¿Cuánto suele durar el parto latente en una primípara?
El parto latente (dilatación del cuello uterino desde 0 hasta unos 6 cm) puede durar entre 6 y 12 horas o más en las primerizas. Es habitualmente la fase más larga. El parto activo (de 6 a 10 cm) suele progresar más rápido, unas 4-8 horas. Durante el parto latente, quédate en casa, bebe agua con regularidad, come algo ligero y descansa todo lo que puedas. Llama a la maternidad cuando las contracciones sean cada 5 minutos, de 1 minuto de duración, durante al menos 1 hora seguida.
¿Cuándo debo ir al hospital a las 40 semanas?
Sigue la regla 5-1-1 salvo que tu matrona te haya dado otras indicaciones: contracciones cada 5 minutos, de 1 minuto de duración, durante 1 hora seguida. Ve de inmediato si se rompe la bolsa (especialmente si el líquido es verdoso, marrón o tiene olor raro), si hay sangrado abundante, si el bebé no se mueve con normalidad, o si tienes cefalea intensa, alteraciones visuales o dolor en el epigastrio. En caso de duda, llama al número de tu hospital de referencia.
¿Es normal sentirse emocionalmente desbordada a las 40 semanas?
Completamente. La combinación de agotamiento, cambios hormonales, anticipación y la incertidumbre del parto puede crear un torbellino de emociones: ilusión, miedo, impaciencia e incluso cierta tristeza por que el embarazo esté terminando. Es algo muy habitual. Habla con tu pareja, tu matrona o tu médico/a de cabecera sobre cómo te sientes. Una ansiedad intensa y mantenida o un estado de ánimo bajo persistente merecen atención profesional.
¿Qué incluye la visita de la semana 40 con la matrona?
Tu matrona de la Seguridad Social comprobará la tensión arterial, la altura uterina, el latido fetal y puede realizar un tacto vaginal para valorar la dilatación y el borramiento (si lo consientes). También hablará contigo sobre el despegamiento de membranas (una maniobra que puede ayudar a desencadenar el parto), las opciones si superas la FPP y los signos de alarma a los que debes prestar atención.
¿Puedo seguir haciendo ejercicio a las 40 semanas?
Sí, el movimiento suave está recomendado salvo indicación contraria. Caminar, el yoga prenatal, la natación y los ejercicios de pelota de pilates pueden ayudar con el confort y quizás favorecer el inicio del parto. Evita actividades con riesgo de caída, alto impacto o que requieran tumbarte boca arriba durante periodos prolongados. Escucha a tu cuerpo y descansa cuando lo necesites.
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